Caldo espírito, de Xoel López

29/01/2024

Aquí está el gran disco de Xoel. Uno de los mejores de toda su carrera y eso es mucho decir. Eso sí, es un disco de desamor, con todo lo que implica un disco de estas características.


Abre con “Albatros”, casi una evocación del poema de Baudelaire, donde el poeta francés narra la majestuosidad del albatros en el aire en contraste con su torpeza sobre la cubierta de un barco. Y cierra con “Xiana” -Julia en gallego y también “Dios misericordioso”-. En el medio hay cumbres altas, glaciares, peces escorpión y conjuros para combatir la lluvia. También hay muchas invitaciones al baile como ya hiciera Drexler en “Bailar la cueva”. Incluye influencias de Juan Luis Guerra y un poco de cumbia que, a estas alturas, es casi un género gallego, como el pollo al curry ya es una comida inglesa o la música tropical un sonido de Euskadi.


La carrera de Xoel es el resultado constante de un viaje de ida y vuelta y está siendo el regreso cargado de sabiduría tan fructífero como la partida. Su lado más autóctono cuando canta en gallego le sienta casi mejor que el inglés o el castellano. Las lenguas romances son estupendas para el pop. 


El álbum combina con estilo y mucho sentido narrativo los tiempos medios y lentos con los más alegres, y también lo latino como lo anglosajón.  por qué también hay momentos son puro Morrissey con su fraseo melismático que recuerda a Morrissey, a veces pasado por el tamiz Ryan Adams como en “Ocho miles” o en “Elevarte Caer”. En esta última entran en juego las cántabras Repion cuya aparición fue uno de los momentos álgidos de su concierto del WiZink.


“Caldo Espirito” confirma una vez más a Lópezl como un grandísimo artesano y un triunfal arreglista de la canción. Todo el álbum está lleno de detalles como esa batería de la introducción que cambia los acentos sin que se note, porque aunque Xoel no hace nada evidente, siempre es accesible. En “Fort Da”, glorioso himno que no desentonaría en un disco de Arcade Fire, el gallego emplea una parte de las canciones que ya está casi en desuso: el  puente. El puente (Bridge o parte C) no es ni la estrofa (A) ni estribillo (B), y suele aparecer sólo una vez en todo el tema lleva la canción. Los compositores clásicos de pop lo usaban y lo podemos ver en “Bobby Jean” de Springsteen (la parte de “Now we went walking in the rain”) o en “Every Breath You Take” de Police (la parte de  “Since you’ ve gone”). En “Fort Da” es “Perdí la traducción…”. 


Y eso es este gran disco, repleto de música de ambos lados del Atlántico que sirve de puente para viajar sobre las aguas turbulentas del desamor.